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A tu casa llegran y tus leyes querran cambiar (Spanish)

Nikolai Sporik
A tu casa llegran y tus leyes querran cambiar (Spanish)
Habría sido más correcto que el Papa comenzara su gira con el arrepentimiento de la Iglesia Católica por los pecados cometidos en tierras del Nuevo Mundo, y no con un llamamiento a derrocar el "régimen marxista".

15.10.2012

En La Habana bromean con que cuando el Papa Juan Pablo II visitó Cuba, abogando por el respeto de las libertades civiles, lo primero que preguntó fué: "¿se han abierto burdeles aquí?". Recientemente otro Papa, Benedicto XVI, visitó la Isla de la Libertad. En la víspera, sin haber puesto aún pie en tierra cubana, el padre de la Iglesia hizo públicamente un llamamiento a Cuba a "abandonar la ideología marxista como base para el desarrollo del país". El Papa agregó además, que renunciar al "modelo marxista" adoptado por Cuba luego de la revolución de 1959, "requiere paciencia y determinación", y que la Iglesia Católica estaba dispuesta a contribuir a este proceso "con un espíritu de diálogo".

Ejemplos de dicho "diálogo" hablan por sí mismos, especialmente a la luz de la historia del Nuevo Mundo.

"Sabemos que los cristianos con su tiranía e injusticia aniquilaron a más de 12 millones de almas indígenas de hombres, mujeres y niños. Los cristianos empleaban dos métodos para masacrar: la guerra injusta, sangrienta, cruel y tiránica y la esclavitud, a la que nunca antes habían sido sometidos ni hombres ni bestias. Sendos métodos de tiranía infernal consiguieron destruir estas tierras y exterminar a su gente. La causa y el único propósito que perseguían los cristianos con la matanza y la destrucción era enriquecerse con el oro. Para ello estaban dispuestos a perpetrar toda clase de iniquidades en esas tierras, cuyas riquezas eran abundantes y cuya gente era humilde y paciente; eran fáciles de conquistar, y los cristianos lo hicieron sin la menor compasión ni respeto. Sé todo lo que aquí relato pues lo ví con mis propios ojos" — tomado del tratado “Brevísima relación de la destrucción de las Indias Occidentales”, escrito por el fraile dominico Bartolomé de Las Casas, capellán del ejército de los conquistadores y primer obispo de Chiapas, México.

Los pueblos indígenas de Cuba — las tribus taínas — fueron casi totalmente destruidos. Los conquistadores se encargaron de convertir a la fe católica a aquellos que sobrevivieron; pero no lo hicieron mediante la prédica de los misioneros, sino a punta de espada y florete. Los españoles suprimían el habla a los indígenas y los ejecutaban por decenas de miles. Fue ésta una de las mayores catástrofes demográficas de la historia de la humanidad. En tan sólo un siglo, la población del Nuevo Mundo se redujo, según diversas fuentes, de 17 a 25 millones de personas, es decir, de 11 a 16 veces. Muchas regiones quedaron completamente despobladas, y una serie completa de poblaciones aborígenes desaparecieron para siempre de la faz de la tierra, incluyendo a los indígenas de Cuba, Haití y otras islas de las Antillas.

Los taínos y arahuacos que sobrevivieron se convirtieron en esclavos de los conquistadores, que los forzaron a trabajar en campos, minas y talleres, para su enriquecimiento personal y el de la Iglesia. No obstante, a la masacre sobrevivieron muy pocos esclavos indígenas y los buenos cristianos comenzaron a introducir africanos en Cuba. De este modo, convirtieron la isla en uno de los principales centros del mundo en donde se fomentaba la esclavitud. Los esclavos negros morían aquí por decenas de miles, los misioneros los bautizaban, preocupados por la salvación de sus almas, y bajo amenaza de muerte, les prohibían profesar sus antiguas creencias paganas. Los esclavos practicaban su religión en secreto y, como resultado, en Cuba, Haití, Brasil y Trinidad surgieron cultos secretos, en los cuales los santos católicos se sincretizaban con los antiguos dioses paganos de los afro americanos.

Las religiones de origen africano siguieron viviendo entre los esclavos de América, alimentadas por la nostalgia, la leyenda y el mito de la patria perdida. Está claro que el negro de esta manera expresaba - en sus ceremonias, sus danzas, sus oraciones - el deseo de reafirmar la unidad cultural con sus antepasados, y el rechazo hacia el cristianismo. Sin embargo, el hecho de que la Iglesia tenía intereses económicos puestos en la explotación a la que eran sometidos los esclavos, desempeñó su papel. El dios de los parias no es siempre el mismo que el dios del sistema que los hace parias", – escribió Eduardo Galeano.

Hasta mediados del siglo XX, estos cultos estuvieron prohibidos, celosamente custodiados por la Iglesia Católica, que perseguía y encarcelaba a sus devotos. No resulta sorprendente el hecho de que los afrocubanos hayan apoyado la Revolución Cubana de un modo tan activo. Visitamos en Cuba el poblado de Regla, centro de culto de la virgen de tez morena, que es adorada como la diosa de los mares: Yemayá. Al mismo tiempo, el poblado portuario de Regla fue cuna del movimiento obrero cubano, en donde se colocó secretamente el primer monumento a Lenin.

En el museo local se puede ver una foto de la estampa de la Virgen de Regla, al abrigo de la bandera roja y negra del revolucionario "Movimiento 26 de julio", como símbolo de solidaridad con su lucha. Inmediatamente después de la victoria de la Revolución, Fidel Castro legalizó la religión de los oprimidos, separando la Iglesia Católica del Estado. La constitución cubana, aprobada en referéndum popular el 15 de febrero de 1976, garantiza los derechos de todos los creyentes: "El Gobierno Socialista, que basa su actividad y la educación del pueblo en una concepción científica y materialista del mundo, reconoce y garantiza la libertad de conciencia y el derecho de cada ciudadano a profesar cualquier religión, y a ejercer, dentro del respeto a la ley, el culto religioso de su elección. La ley regula las actividades de las instituciones religiosas; es ilegal y punible el uso de la religión o las creencias en contra de la Revolución, en contra de la educación, del trabajo o la defensa de la Patria mediante el uso de las armas, o el respeto de sus símbolos, y otros derechos establecidos por la Constitución".

A partir de los años cincuenta, en América Latina, se desplegó un movimiento de seguidores de la "Teología de la Liberación". Miles de sacerdotes católicos honestos, a menudo provenientes de familias humildes, anunciaron sus ideas izquierdistas y se unieron a la lucha contra los regímenes dictatoriales que contaban abiertamente con el respaldo de los Estados Unidos. El alto clero del Vaticano estaba extremadamente preocupado por esta tendencia emancipadora e hizo todo lo posible para suprimir el "cristianismo de izquierda." Con la aprobación tácita del Papa Juan Pablo II, los regímenes de derecha destruyeron a muchos de los sacerdotes y laicos simpatizantes con la "Teología de la Liberación". Entre las víctimas de esta modalidad de terrorismo se encuentra el Arzobispo de San Salvador, Oscar Romero, líder religioso de fama mundial. Antes de su muerte, durante un encuentro personal en el Vaticano, en vano rogó al Papa que intercediera ante el homicidio de sacerdotes y ciudadanos, ejecutados por los derechistas “escuadrones de la muerte”.

El Papa actual, Benedicto XVI, ex miembro de la "Hitlerjugend", máximo jefe de la "Congregación de la Doctrina de la Fe", en reiteradas ocasiones ha condenado la "Teología de la Liberación". Es precisamente por eso que su actual visita a América Latina, ha estado acompañada de acciones masivas de protesta civil. Se dice por aquí que lo más justo hubiera sido que el Papa hubiese comenzado su gira con el arrepentimiento de los pecados cometidos por la Iglesia Católica en tierras del Nuevo Mundo, y no con un llamamiento para derrocar el "régimen marxista" que, a pesar de todos los problemas internos y de la activa oposición desde el exterior, por más de medio siglo ha reafirmado y defendido al pueblo cubano.

Después de todo, si vamos a emplear la terminología eclesiástica, los cubanos han hecho durante este período, verdaderos milagros evangélicos.

¿Sanar a los enfermos y a los que padecen? A pesar del bloqueo económico, Cuba posee uno de los mejores sistemas de salud del mundo, y los logros alcanzados en algunas áreas de la medicina no tienen análogos en el planeta. Indicadores como la esperanza de vida al nacer (de 78 años) y la mortalidad infantil (de 4,5 por cada 1000 nacidos vivos) hablan por sí mismos. En diferentes países del mundo, y principalmente en América Latina, trabajan las misiones médicas cubanas que brindan atención médica gratuita a los sectores más humildes de la población. En varios pueblos, en donde se han establecido dichas misiones, ni siquiera existían instalaciones médicas.

¿Alimentar solo con pan a cinco mil personas? A inicios de los años noventa, durante el “período especial”, cuando se desintegró la URSS y cesó toda ayuda externa, Cuba fue capaz de resistir y proporcionarle alimento a su pueblo, superando la presión del bloqueo económico. Los cubanos, en un plazo muy corto, reconstruyeron la economía y el sistema de distribución, garantizando los productos alimenticios a cada ciudadano. Evidentemente, no estamos hablando de la abundancia de una sociedad de consumo en la que todo se puede adquirir con dinero; pero una distribución nacional planificada de los recursos permitió asegurar el alimento suficiente para todos los habitantes del país sin excepción.

¿Educación y humanismo? El sistema de educación de Cuba, que estaba controlado por la Iglesia antes de la Revolución, y al cual podían acceder muy pocos cubanos, actualmente es también merecedor de las más altas calificaciones. Cuando triunfó la Revolución, en el año 1959, la población de Cuba era de poco más de 6 millones de personas, de las cuales alrededor de un millón no sabían leer ni escribir. Ya en el año 1961, Fidel Castro proclamaba, en la Plaza de la Revolución en La Habana, la victoria total de Cuba sobre el analfabetismo. En la actualidad, en muchos países de América Latina, existen misiones voluntarias organizadas por los cubanos para erradicar el analfabetismo entre los más humildes.

“Algunas generaciones atrás, nuestros compatriotas iniciaron la lucha por los altos ideales y los nobles propósitos. Nos enfrentamos a dificultades y déficits, pero nunca descuidamos el deber de compartir con los más necesitados. Como muestra de lo mucho que puede hacerse si la solidaridad se impone, en la última década con la ayuda de Cuba, se prepararon a decenas de miles de médicos de otros países, se le devolvió o mejoró la visión a 2,2 millones de personas de bajos ingresos en toda América Latina, y fueron instruidos más de 5,8 millones de analfabetos. Les puedo asegurar que, a pesar de nuestras modestas posibilidades, esa cooperación continuará "-, expresó hoy Raúl Castro, presidente de Cuba, durante un encuentro con el Papa Benedicto XVI.

Todos estos logros han sido posibles gracias a esa misma "ideología marxista", contra la cual se alzó en armas el Jefe de la Iglesia Católica, al disponer su viaje a la distante isla en el Mar Caribe. Para hablar con la verdad, él debería haber reconocido este hecho, de acuerdo con sus leyes cristianas; pero la lucha política contra el comunismo siempre ha sido para la Iglesia más importante que la verdad. A pesar de la apertura y la hospitalidad de las autoridades cubanas y a pesar de la cálida bienvenida que dio el pueblo cubano a Benedicto XVI, la visita del jefe de la Iglesia Católica, en esencia, es un episodio más en el ataque multilateral contra la elección socialista de los cubanos, contra las conquistas de la Revolución y contra la vía de desarrollo alternativa para la humanidad, que ha marcado la experiencia cubana.

Recientemente, los representantes de la Iglesia Greco-católica y de la Iglesia Católica en Ucrania, exigieron a la Rada Suprema la prohibición del aborto, que pone en peligro la libertad, la vida y la salud de millones de mujeres. Los clérigos intentaron justificar dicho argumento, poniendo de manifiesto la preocupación por el futuro de la nación ucraniana y por los niños ucranianos. Al mismo tiempo, la República de Cuba, desde hace más de veinte años, ha atendido gratuitamente y ha salvado la vida a decenas de miles de niños y jóvenes ucranianos.

En este episodio se puede ver la diferencia entre el verdadero humanismo de los comunistas cubanos y el "humanismo de vitrina" de los hipócritas, que se entrometen con su "monasterio" en "estatutos" marxistas ajenos, los de Cuba.

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