Los derechos humanos después del «Euromaidan»

Los derechos humanos después del «Euromaidan»

Volodymyr Chemeris
Los derechos humanos después del «Euromaidan»
La situación de los derechos humanos en Ucrania se ha deteriorado significativamente, y se ha convertido en un verdadero desafío para los defensores de los derechos humanos

Тегі матеріалу: лібералізм, україна, війна, срср-ex, змі, расизм, нацизм, чемерис, опортунізм, криза, солідарність
24 января 2016

Hay que destacarlo, después de la victoria del "euromaidán" la situación con los derechos humanos en Ucrania ha empeorado de manera considerable. Esta tendencia se hizo evidente ya en el 2014, cuando fueron aprobadas una serie de leyes relevantes. En particular estamos hablando sobre una ley que permite la detención preventiva de los ciudadanos durante treinta días, a pesar de que según la Constitución una persona puede ser detenida sólo por 72 horas. Además, fueron introducidos cambios en el Código Penal, para tener la posibilidad de abrir una causa contra los ucranianos por comentarios críticos sobre la movilización de los ciudadanos hacia la "zona de la ATO".

En el 2015 esta tendencia continuó. Fue aprobada una ley sobre "descomunización", que restringe una serie de derechos fundamentales y la libertad en Ucrania, garantizados por la "Convención Europea sobre la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales", incluyendo la libertad de reunión y de asociación (art. 11 de la Convención), la libertad de expresar su opinión (Art. 10) y la libertad de palabra. Como consecuencia, en Ucrania hay un gran número de presos políticos. En este sentido hay que destacar que las personas que frecuentemente son llamadas “presos políticos” por nuestros medios de comunicación – es decir, los representantes de las organizaciones ultraderechistas – son los detenidos por el asesinato del periodista Buzina, por asesinatos de otros ciudadanos y por la explosión de una granada junto a la Rada Suprema; éstos están acusados precisamente de haber cometido delitos graves. En cambio, los que sí en realidad son presos políticos, son el periodista Ruslán Kotsaba, que sólo expresó sus puntos de vista en Internet o el comunista Alexander Bondarchuk, que distribuía periódicos y folletos con textos opositores. Estos son sólo dos ejemplos, pero en realidad, podríamos dar muchos más.

La situación con las reuniones pacíficas también ha empeorado considerablemente. Por un lado, los tribunales en Ucrania han adoptado muchas resoluciones prohibiendo las concentraciones de personas; en algunas regiones, incluyendo Kíev, las autoridades locales no solicitan autorización a los tribunales para limitar la libertad de reunión pacífica. Por otro lado, en primer lugar, para celebrar encuentros pacíficos sobre temas específicos,  ahora es extremadamente peligroso, en particular debido a la amenaza de ataques de la extrema derecha. Y, en segundo lugar, los organizadores a menudo renuncian a su actuación después de recibir amenazas en su discurso.

Debido a estas razones, fueron cancelados mitines contra el aumento de las tarifas, en contra de la movilización de tropas, por el establecimiento de la paz civil, contra el fascismo, etc. El 17 de marzo de 2015 en Odesa hubo un intento de organizar una manifestación contra el aumento de tarifas en el transporte público, pero la gente estaba rodeada por miembros de grupos de extrema derecha, como "Automaidan" y "Oberig" (Encanto) y sólo por un milagro lograron evitar el choque. Y el 19 de enero de 2016 ultraderechistas frustraron una manifestación en memoria de los antifascistas rusos Stanislav Markelov y Anastasia Baburova, en Kíev.

Cabe señalar que realizar dichas acciones en Ucrania es casi imposible. Las acciones en apoyo a la paz inmediatamente son declaradas como separatistas. A principios de 2015 hubieron en el país  manifestaciones espontáneas contra la movilización de tropas; se trataba de una amplia iniciativa popular de la población descontenta. Pero sus organizadores y participantes recibieron al menos una sanción administrativa o se encontraron en los tribunales.

Por desgracia, esta propaganda patriótica que domina ahora en la sociedad ucraniana, en los hechos no es diferente de la de Rusia. Volvimos a la realidad de la época soviética, cuando era imposible expresar su punto de vista, cuando era imposible ver una u otra película en particular; es que en Ucrania ya se recomendó impedir la presentación de "La ironía del destino" y de muchas otras películas. Y el Instituto de la Memoria Nacional – una especie de "Ministerio de la Verdad" – exige cambiar y prohibir todo alrededor, e incluso no dio la autorización para registrar un periódico con el nombre de "Marcha de la izquierda", porque recuerda al famoso poema del poeta comunista Vladimir Mayakovsky.

Por lo tanto, la situación de los derechos humanos en Ucrania se ha deteriorado significativamente, y se ha convertido en un verdadero desafío para los defensores de los derechos humanos. Si algo similar hubiera ocurrido en los días del régimen de Yanukovich, Yuschenko o Kuchma, todos los activistas de derechos humanos por unanimidad hablarían sobre violaciones sistemáticas de los derechos civiles. Imaginar que en la época de Yanukovich hubieran juzgado a un periodista, prohibir algún partido político de oposición, como hoy está prohibido el Partido Comunista, o no permitir a una serie de partidos de oposición presentarse a las elecciones locales, sin duda causaría una gran perturbación en el ambiente de los derechos humanos  de Ucrania. Por desgracia, la poderosa voz de los derechos humanos es prácticamente inaudible; sobre todo, debido al hecho de que hablar de ese tipo de cosas es potencialmente peligroso. Porque esa persona que intentara hablar, tiene la posibilidad de ser registrada como “agente del Kremlin” o como “separatista” por los representantes del poder, así como por miembros de organizaciones ultraderechistas.

A pesar de esto, en Ucrania hay defensores que hablan abiertamente sobre violación de los derechos, a pesar de que se enfrentan a la persecución por su posición. En particular, entre estas personas se debe recordar a Tatyana Montyan. Sin embargo, en esta situación la voz de los derechos humanos, como regla, tiende a ser  de organizaciones internacionales de derechos humanos, en primer lugar Human Rights Watch y Amnesty International. En el caso de este último, el comunicado con la crítica al gobierno de Ucrania, principalmente fue escuchada desde la sede de la organización en Londres; mientras que en la sección de Ucrania se mantiene cierta “politesse” (cortesía). La Unión Ucraniana de Helsinki y Amnistía Internacional emitieron declaraciones en apoyo de Ruslán Kotsaba; pero en los comentarios sobre estos textos es posible leer una gran cantidad de cargos en su contra, con acusaciones que dicen que los defensores de derechos humanos presuntamente "se vendieron a Putin". Aunque, de hecho, Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) declaran constantemente la violación sistemática de los derechos civiles tanto en Rusia como en Ucrania.

Callar sobre lo que ahora está ocurriendo entre nosotros, es imposible.

Volodymyr Chemeris

Traducción: Ximena Neira Oehrens



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