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Donbass, bandidos y oligarcas

Andriy Manchuk
Donbass, bandidos y oligarcas
El levantamiento de Donbass desde sus inicios exigía de forma real resolver las tareas, que el maidan

02.11.2014

El Ministro del Interior de Ucrania, Avakov, oficialmente ha disuelto el batallón de servicios de patrullaje de la policía  especial "Shajtiorsk" al reconocer el hecho de "numerosos casos de saqueos" realizados por éstos en la ciudad "liberada" Volnovaja y otros pueblos del Donbass.

Este reconocimiento, hecho público por el jefe de la policía ucraniana - antiguo financiador y protector de los ultra-derechistas ucranianos, que en estos días justificó la simbólica nazi y los pogromos protagonizados por el batallón" Azov", nos hizo recordar un chiste macabro: "de la Gestapo los despidieron por crueles". Según el ministro, en los delitos de "Shajtiorsk" están implicados más de medio centenar de miembros del batallón, y teniendo en cuenta que las autoridades ucranianas siempre tratan de minimizar la escala de los delitos que son cometidos por las "formaciones voluntarias", legalizadas con su consentimiento; no es difícil comprender hasta que punto es masivo el carácter que han tomado estos "saqueos". De hecho, esto no es otra cosa que abuso criminal mal disimulado con la consigna de la guerra santa "contra el separatismo". Además es evidente que los saqueadores del oficialmente disuelto "Shajtiorsk" no serán objeto de ninguna investigación judicial o castigo, simplemente continuarán su actividad en las filas de los "Azov", "Donbass" o "Dniepr". Aunque ellos no sólo se dedican  al saqueo y extorsión, sino también al secuestro de personas; una de estas víctimas ha sido el líder local del KPU, Filindash.

A primera vista, en las declaraciones del ministro no hay nada nuevo, pues la información sobre los crímenes de los miembros de los "batallones voluntarios" ya es ampliamente conocida. Y después de que "Amnistía  Internacional" realizó un informe específico sobre las actividades criminales del batallón "Aidar" y lo entregó al primer ministro Yatseniuk en persona, de estos crímenes comenzaron a hablar los medios europeos. Sin embargo, la corta y sangrienta historia de esta formación  de "matones-policías" del "Shajtiorsk", creado con el dinero de los oligarcas y apoyado sobre las estructuras del crimen  organizado de los dueños de las minas, es un hecho indicativo e importante  para la comprensión de los procesos sociales, que constituyen uno los motivos más importantes de la guerra civil.  Porque nos demuestra que el motivo latente de este conflicto es la desigualdad de clase, que surgió en las dos últimas décadas en Ucrania y de forma más agudizada, en el Donbass.

Todos los meses del invierno pasado los habitantes de la región del Este observaban con atención los acontecimientos en el maidan a través de los medios abiertamente posicionados con la "oposición", dependientes de los magnates que luchaban contra Yanukovich. Y si la retórica chovinista del maidan, dirigida abiertamente contra los habitantes del Donbass, produjo el comprensivo rechazo aquí, preparando el terreno para el futuro levantamiento, las consignas populistas anti oligárquicas - incluso sobre las nacionalizaciones de las propiedades privatizadas - encontraban simpatías en muchos de los habitantes locales.

La prensa liberal postsoviética,habitualmente, mostraba al Donbass como un reino muerto con pasivos y "embrutecidos" esclavos, siempre obedientes a sus amos, a pesar de que precisamente esta región proletaria durante muchos años lideró en nuestro país las protestas sociales. Todavía en loa años 90, cuando la mayoría de los ucranianos arrojados a la calle desde las empresas devastadas, obedientemente aceptaron este destino, sobreviviendo a base de pequeños puestos de venta en los basares y los huertos de papa; los mineros de aquí sistemáticamente organizaban huelgas masivas, manifestaciones y marchas cuyo apogeo fue la famosa "batalla de Lugansk" - choque sangriento con los antidisturbios en el Día de la Independencia de 1998. Los medios liberales de Kiev, que hipócritamente se indignaban por la acción de la policía en el maidan, en aquella ocasión con entusiasmo apoyaban el apaleamiento del "ganado desbocado".

A finales de los 90  y comienzos del 2000, las provincias de Donetsk y Lugansk, donde se encontraba el núcleo electoral del P.C. de Ucrania, que aun no se había convertido en la empresa particular de Petro Simonenko, eran espacios de encarnizada resistencia de la base militante de los comunistas y otras organizaciones de izquierda contra los capitalistas locales - los criminales de ayer que fueron transformandose en respetables burgueses. Ellos querían poner la región bajo su control total, completando la privatización de su industria y materias primas. En el transcurso de esta lucha los futuros oligarcas de Donetsk utilizaban las palizas, secuestros y asesinatos de sus enemigos. Sin embargo, incluso después de su triunfo aquí se conservó una capa de valientes y activos "comunitaristas" - auténticos activistas sociales que a pesar de todo, no dejaron de criticar al gobernante en el Donbass "Partido de las Regiones". Pero esta lucha la hacían desde las posiciones anticapitalistas, lo cual a priori producía desconfianza y enemistad con los opositores del régimen de corte liberal-nacionalista.

"La diferencia entre nosotros y los "radicales del maidan", es cualitativa"- dice Alexander, antiguo miembro de la "Organización Marxista" y diputado Del Consejo Supremo de la DNR - "ellos eran anti-comunistas y exigían mayor liberalización del mercado, mientras que nosotros queremos la desprivatización y la planificación. Ellos están por los "empresarios emprendedores" y nosotros por la autogestión de los colectivos de trabajadores bajo el control republicano".

Es importante subrayar, que a diferencia de sus "correspondientes de Kiev", que convirtieron el odio racista al Donbass en su insignia política, los activistas locales en su mayoría no demostraban ninguna  "ucrainofobia". Al conocer a la líder del P.C. de la DNR en la ciudad de Torez, que trabaja de educadora en un jardín de infancia con un sueldo de 1,900 grivnas (140 dólares), vimos en las estanterías en su casa no sólo libros de Shevchenko, Franko, Ukrainka y Kotsiubinskiy, también dos tomos de Panas Mirniy, "Step" de A. Sizonenko, cuatro tomos de Skliarenko, siete - de Stelmaj, cuatro tomos de Zbanatskiy, dos - de  Mushketik, dos - de Anafiev, en ukraniano, y traducciones al ucraniano de clásicos como Mopassan, Kollins y otos. No hay duda -  las mediocridades de Kiev, que se dedican a quemar libros y cambiar las denominaciones de calles que llevan nombres de escritores, no conocen ni la mitad de los trabajos de autores ucranianos que hay en estas estanterías, Ni siquiera han escuchado sus nombres.

Esta gente "belicosa", que en los últimos años se oponía aquí al partido de Yanukovich, mientras que los "opositores" de la capital a cada rato coqueteaban con el régimen, quedaron en chock, cuando los triunfadores del euromaindan, no sólo le negaron al Sur-Este sus moderadas exigencias de igualdad linguística, respeto a sus tradiciones histórico-culturales (lo que suponía dejar de vandalizar los monumentos) y la ampliación de la autogestión de las comunidades locales, sino que exigieron a los oligarcas domar los ánimos de protestas en el Dombass, para obligar por la fuerza a esta región ser leal a los políticos derechistas que tomaron el poder en Kiev.

Todavía en el mes de marzo, ellos se dieron cuenta de que los oligarcas más odiados, de pronto y a la vista de todos, se convirtieron en el apoyo principal del nuevo gobierno y  en los principales beneficiarios materiales del golpe ocurrido en la capital - al punto que incluso el periódico oficialista "Ucrainskaya Pravda" constataba entonces: "Los proyectos antipopulares dan una respuesta clara a la pregunta de quién ganó en Ucrania, como resultado de la revolución. Si el gobierno anterior era de "familia", el actual se merece el orgulloso epíteto de "oligárquico".

En aquel momento cuando los representantes del Partido de las Regiones - los funcionarios, diputados y empresarios - en masa huían de Donetsk y Lugansk, los activistas opositores a las fichas de Yanukovish, que provenían del partido comunista, ya en desintegración, y otras estructuras similares, han constituido la base del segmento popular del levantamiento del Donbass, que al principio se trató de hacer pasar por la protesta de los partidarios del régimen caído. Los nacionalistas pro-rusos sólo aprovecharon la energía de esta ola de una protesta de naturaleza social, utilizando el estado de animo colectivo. La orientación anti-oligárquica era tan fuerte en el Sur-Este del país, que ni un sólo mitin en este territorio, de Jarkov a Odessa, no se realizó en primavera sin exigir la nacionalización - mientras que con la victoria del maidan de Kiev, esta consigna fue eliminada, dando paso a lemas nacionalistas, dirigidos en contra de los habitantes de "poco confiables" provincias.

Hipócritamente los acusaban, que supuestamente Donbass no luchaba contra los oligarcas - aunque ésta era la única región donde los propietarios de fábricas, coches de lujo, boutiques y casinos, huían en masas. Además, por alguna extraña razón todos ellos se dirigían precisamente a Kiev, donde supuestamente a los oligarcas los amenazaban con ejecuciones celestiales durante el invierno. Es más, los patentados luchadores de ayer contra la  "oligarquía de Donetsk" - defensores de la ley a sueldo y periodistas que han construido su carrera sobre la base de las críticas de Ajmetov, Taruta, y otros representantes del Stablishmen político Regional - repentinamente comenzaron a dirigirse a estos capitalistas con ardientes llamados de  "salvar el país", como lo hizo, según ellos, Kolomoiskiy en Dniepropetrovsk. Insinuando sin ambigüedad, que los de Rinat Ajmetov saben desde los 90 cómo domar a los descontentos.

Entre los "salvadores de la patria" se encontraron los más odiosos criminales-empresarios, que durante años controlaron las ilegales superbeneficiosas minas -"kopankas " (minas rudimentarias) entre Shajtiorks,Torez, Snejzniy y Krasniy Luch. Con una inversión entre 50-100 grivnas por tonelada de carbón extraído en una "kopanka", sin contemplación de ninguna norma de seguridad, su beneficio por esa misma tonelada era de 750 girvnas, el volumen de este mercado sumergido de carbón era de un mínimo de 5 millones de toneladas al año. Los propietarios de las" kopankas" repartían parte de estos beneficios con los órganos de seguridad y representantes del "Partido de las Regiones", así como financiaban la contratación de los asistentes para sus actos políticos. Y eran conocidos por sus métodos crueles para aplastar a los que lanzaban un desafío a su dominio.

Los liberales ucranianos durante estos años construyeron su audiencia social publicando reportajes y documentales sobre el negocio basado en el trabajo esclavo de la población local. Sin embargo, después del levantamiento en el Donbass, cuando los mineros armados entraron en la milicia para que junto con los activistas declararles la guerra a los representantes de este negocio, los propietarios de las "kopankas" repentinamente se convirtieron en aserrimos patriotas ucranianos. Y la intelectualidad de Kiev inmediatamente empezó a moldear de este material hediondo a nuevos líderes, perdonando sin dificultad no solamente los gorros robados de Yanukovich, sino incluso delitos graves.

Entre los nuevos "héroes de la nación" destacaba Ruslan Onischenko, conocido también por su apellido real, Abalmaz - "el rey" del bosque de Glujovsk, donde está concentrada la mayor parte de "kopankas" cercanas a Torez. Este propietario de lujoso "hummer", juzgado en el pasado por vandalismo, violación y extorsión, se convirtió en uno de los organizadores del batallón "Shajtiorsk", bajo la dirección de Kolomoiskiy y Ministerio del Interior de Ucrania. Además, según cuentan los habitantes locales, su protección la componen los policías locales y miembros de la fiscalía que huyeron tras el levantamiento, los cuales durante años "cubrieron" el negocio de las minas ilegales. La OPG "banda" de Abalmaz se convirtió en el núcleo de la formación paramilitar - así que cuando los locales denominan al "Shajtiorsk" como "Shajraisk" ( "Maleante" n.t.)  están constatando un hecho conocido por todos. Pues durante estos últimos años los medios no paraban de informar acerca de actividades delictivas de integrantes de este batallón, que obligaban a trabajar para ellos a los mineros, como si fueran auténticos esclavos: 

"La policía desarticuló una peligrosa banda encabezada por un oriundo de la ciudad de Torez, Ruslan Onischenko (Abalmaz), de 35 años de edad, con condena anterior de 7 años por bandidaje. Además del cabecilla la policía detuvo a 5 de los miembros más activos de la banda dedicada a la extorsión, asaltos y otros delitos graves en el Donbass. El dinero generado por la actividad criminal se "lavaba" en el negocio del carbón. Precisamente ahí trabajaba la persona que solicitó la ayuda de los Órganos de Seguridad. Él minero decidió dejar el trabajo en las galerias por voluntad propia, advirtiendo de ello a su jefe - el ex-presidiario. Sin embargo sus jefes estaban en desacuerdo con su decisión y amenazaron con represalias al trabajador rebelde. Pasados unos días después de la solicitud de renuncia, los miembros de la banda se llevaron al minero protestón hacia un bosque cerca de la carretera Donetsk-Torez, y bajo tortura lo obligaron a reconocer un supuesto robo al gerente de la compañía. Después de esto le quitaron las pertinencias y los documentos " al deudor".

Con el comienzo del conflicto en el Donbass los antiguos dueños de las "kopankas" tan sólo cambiaron el terror criminal por el político. Como nos contaron en Torez, los miembros de esta banda ametrallaron el local del P.C., donde se desarrollaba una reunión del antimaidan y comenzaron a atacar a otros oponentes al nuevo poder en Kiev. Y el régimen de Kiev como por obra de magia les concedió a estos criminales el status de miembros de las Fuerzas del Orden.

"Nuestra tarea, como miembros del Ministerio del Interior - realizar las limpiezas de las ciudades después de que el ejército haya tratado el territorio con artillería, aviación y técnica pesada. Nosotros entramos en las ciudades y realizamos las limpiezas" - Abalmaz con toda sinceridad habla a la cámara sobre las funciones punitivas de su unidad, de paso reconociendo que el ejército ucraniano, en estrecha colaboración con sus bandidos, de forma deliberada bombardea y ametralla las ciudades y pueblos del Donbass.

"Al día de hoy la mayor parte de los mineros, ya ni siquiera son mineros, simplemente una multitud, que es usada como bulto" - con desprecio decía él en un canal de TV en Kiev con respecto a sus paisanos, ya en el papel del empresario-patriota, respetuoso con las leyes.

Otro empresario-criminal procesado por la justicia en el pasado, propietario de tiendas de automóviles, ex-deportista Pugachev, conocido por el alias de "Pugach" y famoso por los ajustes de cuentas con sus oponentes, comenzó la lucha por la "patria unida" con el fusilamiento de los milicianos, que trabajaban en el montaje de llantas, que exigían sus salarios.  Dos de ellos perecieron a causa del humo en la buhardilla incendiada, donde se refugiaron de las balas de los matones de "Pugach" - a su manera repitiendo, en las dimensiones de Torez, la tragedia de Odessa. El mismo Pugachov recibió una herida en el pulmón, pero al poco tiempo tomó parte en la fracasada ofensiva de "Shajtiorsk" en Ilovaisk.

Es importante saber que estos personajes nunca tenían sentimientos por la cultura ucraniana o por el estado ucraniano, inclusive ellos financiaban las acciones pro-rusas que lideraba el Partido de las Regiones. Cuando yo pregunté a un hombre de Torez, que conocía a "Pugach" personalmente, porqué los dueños de la minas ilegales tomaron el bando del régimen de Kiev, él  señaló inmediatamente el vector de clase de esta elección:

"A Kiev lo apoyaron todos, los que estaban de acuerdo con el estado de las cosas. Ellos hacían acá lo que querían, tenían el dominio de todo. Sabían a quién, dónde y cuánto hay que "soltar". Ellos no necesitaban cambios. A las milicias entró la gente que no tenía más que perder - sólo pudrirse en las "kopankas". Porque vieron la oportunidad de sacudirse a estos bandidos.  

Hasta el mismo Abalmaz reconoció en una entrevista, que las protestas en el Este han reunido "a los que estaban descontentos con el país, con todo lo que pasaba alrededor...y la gente, en principio, quiere tener algún cambio".

Este ejemplo demuestra claramente, que el levantamiento de Donbass desde sus inicios exigía de forma real resolver las tareas, que el maidan, hipócritamente, sólo anunciaba de boca para fuera; en particular, desprivatizar  los activos de los oligarcas y poner punto final al negocio criminal, basado en el trabajo esclavo de los habitantes de Donbass.

Precisamente por eso, los batallones de los bandidos de ayer, formados con el dinero de los oligarcas, estaban aterrorizando, con el beneplácito de las autoridades, todos estos meses a los habitantes de la insurrecta "zona de ATO", para conservar en el Donbass el orden de las cosas de los últimos años.  Hasta que las dimensiones de sus crímenes, han logrado perturbar a sus propios patrocinadores inescrupulosos.

Las demandas básicas de las protestas de la primavera, sobre la nacionalización - aún siguen en el orden del día. Y si las autoridades de las repúblicas, que ya tienen conflictos con los mismos activistas comunitarios, en ves de resolverlas, preferirán pactar con representantes de las élites políticas "regionales" que huyeron a Kiev, - esto significará su próximo crack político.  

Autor: Andriy Manchuk

Traducción: Lidia Timchenko

Originalo: http://liva.com.ua/donbass-story.html

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